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Chaouen

6 junio 2008

El añil de los judios marca la vida en Chaouen

El añil de los muros de las calles marca el ritmo de la vida en Chaouen. El pigmento, al parecer traído por los judios, en su mayoria expulsados de Granada, da ese toque especial al pueblo, que aun siendo calcado a algun pueblo andaluz de la Serrania de Ronda o la Sierra de Cádiz mantiene el sabor diferente que el Rif le da. El laberinto de calles en la ladera de uno de los dos picos que da nombre al pueblo (El nombre shifshawen significa en rifeño “dos cuernos”, en referencia a los dos picos visibles desde la ciudad) nos recuerda al instante el carácter que dio el Islam a muchas calles de pueblos de Andalucía y algunas partes del resto de España en los tiempos de Al-Andalus. No en vano, el pueblo fue creado en 1471 por exiliados musulmanes y judíos desde Al-Andalus, siendo el principal origen, Granada.

Una casa cualquiera en la medina de Chaouen

El zaguan de una casa cualquiera en la medina de Chaouen

La razón principal por la que la medina ha mantenido su estructura original medieval es porque su carácter de ciudad sagrada la mantuvo cerrada a extranjeros hasta la llegada de la ocupación española en 1920. La comunidad judía seguía hablando sefardí y prácticamente desapareció a consecuencia de la creación del Estado de Israel. La ocupación española finalizó en 1956 y hasta entonces había albergado uno de los principales campamentos españoles. En Chaouen encontramos gran numero de hostales (especialmente) y hoteles para dormir. Tenemos el Parador, que es de los pocos sitios donde podremos tomar una cerveza o un combinado con alcohol y que es el típico sitio correcto, pero con poco encanto. Este verano se estaba ampliando con un edificio anexo y lo más destacable es la terraza con piscina y las vistas que esta terraza tiene. Aunque existen otros hoteles, la oferta más destacada la encontramos en hostales. Nosotros estuvimos en el Hostal Gernika, el cual lo llevan dos españoles muy agradables y el hostal en si, era bastante decente. Creo recordar que la doble, con baño en la habitación, estaba en 24 €. Otros sitios reseñables que vimos y no estaban mal (aunque solo les quedaban habitaciones sin baño) eran el Hostal La Castellana y el Hostal Barcelona. Los dos bastante cerca de la plaza Outa Hamman donde están la mayoría de cafés y la kasbah y este último lo recordaré toda la vida por unos ojos negros. Lastima que no nos quedáramos en el.

El gato de mar�a entre pipas

Hay que decir que los ojos de las marroquíes son, para mi gusto, los mas interesantes, atractivos e hipnóticos de las mujeres de todos los países que conozco. Ojos negros y marrones que aguantan una mirada hasta desarmar a cualquiera. Pero bueno, sigamos con Chaouen, que me pierdo. La oferta gastronómica es variada en cuanto a restaurantes, si bien al segundo día el visitante está un poco harto de tanto cous-cous, tajines, etc. y hace por salir del circuito turístico para adentrarse en la ruta de los lugares donde comen los locales para probar sabores distintos y no me refiero solo a la comida. El contacto con los locales es fácil y, siendo tan abiertos y hospitalarios, no es fácil alargar la sobremesa, incluso aprendiendo trucos de magia como nos sucedió. En otras ocasiones como en el Restaurante Granada, en la calle del mismo nombre, acabamos haciéndonos una sesión de fotos por petición de dueño. Creo que influyó que estaba María, aunque conmigo se mostró mas cariñoso.

La barra del restaurante Granada, en la calle del mismo nombre

El carácter del rifeño, y en especial el de los habitantes de Chaouen en lo que hemos conocido, no se diferencia en exceso del de los habitantes de los pueblos de Andalucía, especialmente los de mayor edad. Gente abierta, como decía, agradable en el trato, pausada y reflexiva. Realmente da gusto sentirse como en casa en una cultura diferente e intercambiar experiencias y anécdotas con cualquier camarero, tendero o buscavidas. Para ello es primordial el huir de todo signo que nos marque como turista y rechazar viajes en grupo, guías españoles, comer y dormir en locales enfocados a extranjeros y sobre todo olvidarnos de la postura tipica de altivez del turista. Yo particularmente me siento incomodo tratándome de disfrazar de “local” como hacen muchos, y el hecho de vestir como visto en mi ciudad, me hace mas difícil pasar esa barrera, pero después de un rato de conversación el ambiente se relaja y resulta mucho mas enriquecedor.

El clima es similar al de cualquier pueblo de la Alpujarra, frío en invierno con incluso nevadas y fuerte calor en verano. No es extraño alcanzar los 40º C. Según me comentaron los dueños del Gernika, la mejor época para visitar la ciudad es en torno a noviembre y febrero y obviamente olvidarnos de puentes si queremos estar mas tranquilos que en verano, semana santa o el macropuente de la Constitución/Inmaculada. En agosto, cuando estuvimos, había bastante gente aunque siempre es mejor que una calle de Torremolinos o las playas de Benidorm, aunque todo va por barrios. Conviene llevar ropa cómoda y especialmente zapato cómodo, dado que el pavimento empedrado en muchos casos y la pendiente del pueblo puede jugar una mala pasada para los más sedentarios. Para los amantes del trekking, hay varias rutas, de hasta 30 kms. o mas con parajes impresionantes como las montañas que rodean la localidad, alguna aldea cercana, la que lleva a la reserva natural del Jebel Buhasen desde Dardara o el Puente de Dios (arco natural de 35 metros de altura, la cascada de Oued Kelaa, un lugar ideal como punto de partida para realizar rutas de senderismo hacia el parque nacional de Talasemart. Una visita cortita interesante es el subir la colina cercana para visitar la mezquita abandonada. Es frecuente encontrar jóvenes fumando kif o familias comiendo y disfrutando del paisaje.

La mezquita abandonada en un monte cercano, preside Chaouen

Lo intrincado de las calles no hace difícil el caminar por las calles y tomando como referencia la plaza Outa Hammam y teniendo en cuenta que la medina es alargada y mas o menos estrecha, nos podemos perder sin miedo a no encontrar la salida. El tamaño es bastante manejable y en cualquier caso, preguntando se llega a Roma. Muchos de los habitantes hablan español con facilidad y el resto o lo farfulla, o nos entendemos fácilmente por signos. Como hemos dicho, el origen común de Al Andalus, hace que las calles no nos sean en absoluto desconocidas y cualquier pasaje o esquina nos recuerda el legado que los musulmanes dejaron en España.

El parecido con las calles de determinados pueblos andaluces es sorprendente

Otra visita obligatoria es a la kasbah o alcazaba. Recientemente restaurada con la ayuda de la Junta de Andalucía (Es sorprendente ver la cantidad de ayudas, generalmente a proyectos culturales por parte de la Junta) alberga un pequeño y modestísimo museo etnológico con trajes populares antiguos, fotos, alguna joya, armas e instrumentos musicales, pero lo realmente interesante en si es la construcción y la historia que envuelve. Construida por Moulay Ismail en el S. XVII y para defender a ciudad, fue donde los españoles encerraron a Abd El-Krim (Abdelkrim Al-Jattabi) en 1926 después de haber llegado a crear la Republica del Rif y haber hecho que fuera uno de los principales personajes que modificaron la historia reciente de España con la batalla de Annual. Cierro este articulo con esta foto con la esperanza que alguna Autoridad Marroquí me invite a cambio de cederles esta foto para cartel turístico de Chaouen, je, je.

El pueblo es un deleite para la vista

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